Historia de los libros perdidos
Aunque somos herederos de el conocimiento y cultura acumulados durante siglos y siglos de historia de la humanidad, lo cierto es que lo que nos ha sido legado, aun pareciendo mucho, es poco.
Ya sea por incendios – provocados o no -, olvido, censura o por el simple hecho de que hojas escritas hace siglos hayan terminado podridas. Libros de cuya existencia sólo quedan unos pequeños fragmentos, o el simple conocimiento de su existencia. Esta es la historia de algunos de ellos.
El Evangelio de Eva
El Evangelio de Eva es un texto apócrifo de cuya desaparición se encargó un obispo perseguidor de cualquier conocimiento que pudiera ser considerado herético llamado Epifanio de Salamis. Curiosamente, lo poco que se sabe de este evangelio proviene del mismo Epifanio.
El libro, cargado de misticísmo y con un lenguaje altamente metafórico, fue borrado de la existencia por su contenido explícito en materia sexual. Algunas de sus propuestas invitaban al consumo de semen o sangre menstrual como un acto religioso, la interrupción del coito como método anticonceptivo o el disfrute de una vida sexual abiertamente promiscua.
En realidad, estas referencias eran escasas, y siempre según la interpretación de Epifanio de unos textos más próximos a la visión del cuerpo humano cómo símbolo de la divinidad que de manual sexual.
Acerca de la construcción de esferas, por Arquímedes
De las enseñanzas de Arquímedes nos quedó bastante, aunque sus textos solian ser básicamente teorícos. Uno de los textos prácticos se perdió en la historia, y tan sólo lo conocemos por otro matemático griego, Pappus de Alejandría. Aun sin conocer exactamente cuál era su contenido, se cree que relataba el proceso de fabricacion de mecanismos muy avanzados para la época, como pequeños planetarios, relojes astronómicos o el mismísimo Mecanismo de Anticitera, un artefacto mecánico a base de engranajes cuyo diseño no volvió a verse en más de un milenio, supuestamente usado para calcular la posición del sol y la luna en el cielo y asi fijar con exactitud las fechas para la celebración de los Juegos Olimpicos.
Los Mongoles y La Casa del Saber
Aunque hoy en dia, en la mente de muchos, la palabra Islam para muchos no sea sinónima de conocimiento, lo cierto es que La Casa del Saber, en Bagdad, fue uno de los centros culturales más importantes del siglo IX al XIII. Parte universidad, parte biblioteca, su principal objetivo era la traducción de libros del persa al arábico y preservar todas esas obras.
Curiosamente, y en contraste con nuestro mundo actual, La Casa del Saber fue un ejemplo de integración y respeto: obras de todos los rincones del mundo conocido tuvieron cabida en ella, Platón y Aristóteles compartieron estanterias con Brahmagupta o Galeno de Pérgamo. Astronomía, matemáticas, química, zoologia, todo conocimiento tenia cabida, sin límite alguno.
En el año 1258, la invasión de Bagdad por el ejercito Mongol hizo arder siglos de libros, tiñendo el rio Tigris de negro, cenizas de un conocimiento para siempre olvidado.
Historia resumida de Roma (en 142 volúmenes)
Ab urbe condita libri, o “libro de desde la fundación de la ciudad” fue una obra de colosales proporciones redactada por Tito Livio, cuyo objetivo fue contar, con todo lujo de detalles, la historia de Roma en 142 gruesos volúmenes. Lamentablemente, de estos 142 volúmenes, sólo sobrevivieron unos pocos cuyo valor es incalculable.
Aun y a sabiendas que es una obra totalmente subjetiva escrita por un imperio que dominaba casi todo territorio conocido, su legado ha resultado vital para conocer costumbres, descripciones y relatos de la antigua Roma.
En plena era digital
Las posibilidades de encontrar algunos de estos textos, así como otros muchos que desconocemos o cuya existencia roza el mito (como el Hermocrátes, el libro con los diálogos perdidos de Platón que recordará cualquier aficionado a las aventuras gráficas) se reducen a medida que pasa el tiempo – aunque en ocasiones, y siempre que un pastor no los utilice para calentarse en las frias noches, se encuentran maravillas como los Manuscritos del Mar Muerto -. Sólo podemos asegurarnos, en plena era digital, de no volver a equivocarnos, asegurándonos de dejar constancia de todo nuestro conocimiento, para disfrute de generaciones futuras.
Fuentes
Este artículo esta basado en otro aparecido en Cracked.com. He traducido las partes más relevantes, ampliándolas y eliminando los extractos menos rigurosos.
